Llegamos a Nueva Zelanda (por los pelos)

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El 26 de febrero volamos a Nueva Zelanda, no fue fácil, tampoco fue barato… empezamos nuestro viaje por este país, como quien dice, con el pie izquierdo.

Todo comenzó en Laos, a principios de enero, cuando compramos nuestro billete a Nueva Zelanda tan felizmente que nos olvidamos de comprar el de vuelta.
En nuestro mundo feliz, acostumbrados a entrar en todos los países sin mayor problema que tener que pagar algo de dinero, se nos olvidó mirar las restricciones de visados.
Así pues, al llegar al mostrador de AirAsia para facturar nuestras maletas, la amable azafata nos informa de que somos los turistas idiotas del día y que no podemos continuar nuestro viaje a menos que tengamos un billete de salida de NZ… Fantástico!
Queda una hora para que cierren el mostrador de facturación. Se palpa la tensión en el ambiente.
Desorientados, nos invitan a que nos apartemos de la cola para que pensemos a dónde y cuándo compramos ahora un billete.

[Aquí vendría bien una foto de
nuestra cara en ese momento,
pero lo sentimos, no la tenemos…
yo creo que os la podréis imaginar]

Tras unos minutos de desesperación decido rebuscar otra vez en todos los bolsillos de las mochilas y lo encuentro. La buena noticia es que nos quedan datos y ya no estamos a punto de empezar a correr en círculos agitando los brazos. La mala noticia es que hemos perdido unos 15 minutos.

Ahora sólo nos queda decidir a dónde y cuándo vamos… Pensamos en que queríamos ir a visitar a Felipe a Melbourne, Australia, así que nos ponemos manos a la obra. En algo menos de 10 minutos encontramos un vuelo económico desde Christchurch a Melbourne. Justo antes de efectuar el pago se me ocurre preguntarle a la del mostrador si con este vuelo es suficiente, pero resulta que también nos piden un vuelo de salida de Australia. ¡Qué bien!

IATI seguros

A todo esto, el reloj ha seguido su marcha a un ritmo habitual así que ya solo queda media hora para que cierren el mostrador de facturación.
Si gestionar un billete con semejante presión ya es difícil, gestionar dos ya se nos hacía imposible, sobre todo sin tener tiempo de comunicarnos con Felipe a ver si le venía bien nuestra visita…

Hay que pensar rápido y lo mejor que podamos, así que nos toca decidir un destino en un país al que no nos pongan pegas y limitar el rango de búsqueda.

Con nuestras capacidades mentales algo mermadas y los carteles de AirAsia por todos lados, nuestro cerebro decide abrir la aplicación de AirAsia y buscar el vuelo más barato desde Nueva Zelanda.
Kuala Lumpur, Malasia, es el más barato. Pero a Jakarta, Indonesia, solo cuesta 3€ más y como se suele decir: de perdidos, al río.

Quedan 25 minutos…

Decidido, nos vamos a Jakarta. Cuándo? pregunto Dentro de un mes, responde Sandra. Hemos estado en todos los sitios un mes, así que en NZ también. ¿Por qué no? Tiene sentido…
Auckland – Jakarta para el 26.

Relleno todos los datos y llega el momento del pago. Como ya estábamos empezando a poder respirar, nuestras tarjetas SIM españolas deciden que no van a conectarse a ninguna red, así que no podemos confirmar el pago.
Nos entra la risa, pero no la risa de que algo te hace gracia, no. Es la risa como mecanismo de defensa ante situaciones de mucha tensión.

Quedan 20 minutos y estamos a punto de tirar la toalla. Pero no, tiene que haber alguna forma, estamos en Kuala Lumpur, la sede de AirAsia, tienen que tener una oficina por algún lado.
Nos dicen que hay una oficina a unos 200m, así que vamos corriendo e intentamos hacer la compra, pero nos venden el billete 150€ más caro.
Tiene que haber otra forma, la aplicación de AirAsia dice que el billete está «comprado» y solo queda pendiente hacer el pago. Nos dicen que probemos en la oficina de atención al cliente, al lado de donde estábamos antes. Así que volvemos corriendo a donde estábamos.
Tras explicar la situación me piden la tarjeta de crédito y ya tenemos nuestros billetes de salida de Nueva Zelanda.

Facturamos 10 minutos antes de que cierren el mostrador. Por fin podemos respirar. Por desgracia, ahora que podemos respirar y nos llega más oxígeno al cerebro empezamos a pensar…
¿1 mes en Nueva Zelanda si aun no hemos pisado el país y ya nos hemos fundido 500€ no será demasiado?. Volamos de Auckland a Jakarta pero tenemos una relocalización de Auckland a Christchurch nada más llegar a NZ… vamos a tener que volver a Auckland para pillar el vuelo. La del mostrador ha dicho que necesitábamos un vuelo de salida de Australia, pero eso no tiene sentido si aun no vamos a volar a Australia, no tiene sentido. ¿Por qué hemos comprado un vuelo a Jakarta si a Kuala Lumpur era más barato y nos daba la posibilidad de pensar el destino con más calma?…

¡Empezamos bien!

En los próximos posts iremos desvelando las aventuras y desventuras de nuestra odisea por Nueva Zelanda y lo que hemos aprendido en durante esos 28 días.

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